(esa fue la intro explicativa con sentimiento de culpa y todo, pueden sicoanalisarla si quieren)
Vamos al grano. El día viernes me dirigía muy atrasada a clases, a eso de las 8:00 am iba pasando recién por las afueras de la empresa Coca-cola del camino internacional en el clásico bus interprovincial Sol del Pacífico (nótese que ya he hecho dos publicidades). En ese lugar, el bus se detuvo y mucha gente que trabaja en dicha empresa descendió. Ante esto, el autommóvil que iba atrás adelantó y topó levemente la parte delantera del bus. El chofer de la Sol reaccionó iracundo y sutilmente le gritó al conductor del auto: "Aprende a adelantar ctm!!", a lo que el aludido respondió bajándose de su vehículo y no encontró nada mejor que propinarle un rosario de insultos a su agresor verbal.
Así estuvieron diciendo todos los chilenismos existentes hasta que el hombre del auto, en un ataque de furia le lanzó una piedra al parabrisas del bus (suavecito el tipo). Las personas que estábamos en el interior nos comenzamos a alarmar porque la discución había pasado a bandalismo puro. Pero eso no fue todo: el mismo sujeto tomó otra piedra y la lanzó contra la puerta del bus, quebrándola por completo (imagínense el sonido constante de vidrios rotos volando por todos lados). Lo peor, es que yo iba justo detrás del chofer, y podía ver perfectamente como el hombre manos de seda seguía insultando al chofer mientras sostenía en su mano otra roca, decidido a lanzarla en cualquier momento.
Como inexperta en prevención de riesgos, sólo atiné a agacharme y cubrir mi cabeza con una carpeta. Tods guardábamos silencio por el shock de la situación. Luego el tipo lanza-peñascos se subió a su auto y el chofer del bus no encontró nada mejor que seguirlo hacia el interior de la Coca-cola (miedo, WTF?, estoy atrasada y tengo que llegar a clases) así que nos dieron un tour a gran velocidad por las instalaciones con una música ambiental bastante sobrecogedora: el reggeatón altisonante.
Ya me había dado por vencida en cuanto al tiempo de llegada a mi clase de las 8:15, cuando por fin al auxiliar se le ocurre acordarse que íban con pasajeros asustados y atrasados que no tenían tiempo para observar el show mañanero. Por lo que tras tomar la patente y avisar a todos los que veían caminando por ahí que "esto no se va a quedar así, vamos a volver para aclarar las cosas" en tono desafiante, nos fueron a "tirar" a la carretera, a las afueras de la Coke.
Los vidrios se seguían cayendo de la puerta y parabrisas, y nos tuvimos que bajar con cuidado, tratando de esquivarlos de la cabina del chofer. Los costados del bus estaban abollados, pero por suerte nos pudimos bajar sin sufrir percance alguno. Prendí un cigarro mientras esperábamos el otro bus que no tardó en llegar. 8:15 am. Aún tenía una mínima esperanza de llegar a clases por los 15 minutos de gracia, pero eso también era imposible realmente. Hice las llamadas pertinentes: la compañera salvadora que le avisaría al profesor y a mi madre, para que supiera que su hija estaba en esas situaciones que se ven en la tele y que si se hechaba el ramo por inasistencia, todo sería culpa del "hombre de las piedras".
En resumen, pude llegar a clases a eso de las 8:40, con una cara aún algo desencajada por haber sido testigo de todo y cuando digo todo (y en este sentido seré muy subjetiva) es el cúmulo de problemas sociales que desembocan en actos tan perturbantes para los que nos levantamos con la intención de tener un día tranquilo. Entiendo que la gente esté estresada, pero no justifico amedrentar a quienes no tienen la culpa de la desgracia colectiva en esos actos tan impulsivos. A las 8 am, la gente está lo suficientemente despierta y activa para tomar una piedra y lanzarla contra lo que se le apetezca.
